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Víctimas de WhatsApp y Facebook sin saberlo

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Las redes sociales y las aplicaciones inteligentes que incorporan los teléfonos móviles ponen en peligro la intimidad de sus usuarios.

Siempre he considerado Facebook altamente peligroso. Si a ello le añadimos el reconocimiento facial, peor aún, dadas las políticas de seguridad de Facebook. ¿Por qué? Porque aunque Facebook permite restringir la información que compartimos en la Red, lo hace de forma complicada, difícil de configurar para cualquier usuario medio y con una tolerancia muy alta de forma predeterminada. Los programas de reconocimiento facial no son nuevos, pero quien los usaba lo hacía expresamente y, por tanto, era consciente de lo que hacía. El peligro de añadir esta herramienta a Facebook es que millones de usuarios pueden ser víctimas de ella sin saberlo”.

Félix Iturbide, prestigioso especialista en tecnologías de la información y comunicaciones, es así de rotundo frente a una de las mayores innovaciones que actualmente está revolucionando el mundo de los ordenadores. Se trata de identificar en las fotos personales que se cuelgan en la Red a las personas que se conoce, para que a partir de ese momento el sistema identifique automáticamente a nuestro amigo cada vez que aparezca en cualquier otra imagen.

Una ficción hecha realidad.

La consecuencia clara es que gracias a esa tecnología biométrica, que cada vez se está desarrollando más y más, metiendo la foto de una persona se la puede identificar y obtener toda la información disponible en la Red. Hace años parecía una cuestión imposible, producto de guionistas futuristas del cine, pero ya es una realidad. Y más tras conocerse hace unos meses que la compañía de Mark Zuckerberg había comprado la compañía israelí Face.com, que se había especializado en el desarrollo de la identificación por imágenes y había dado un paso más: ya sugiere al usuario el nombre de personas que aparecen en su foto y que están en su base de datos.

En España nadie ha mostrado la suficiente inquietud como para movilizar a cualquier autoridad política o judicial para que ponga límite a lo que podría terminar siendo el mayor control nunca visto sobre los ciudadanos. Pero en Estados Unidos ya se ha encendido la luz de alarma por el tema de la privacidad, pisando la línea que señalaba Félix Iturbide relativa a que Facebook puede no proteger suficientemente la vida privada de sus usuarios, especialmente porque almacena millones de fotos con información detallada adosada, que no siempre les ha sido entregada de una forma plenamente consciente.

Esta misma investigación la están llevando a cabo las autoridades de Noruega, que denuncian que el reconocimiento facial de Facebook es una herramienta muy poderosa que no tienen claro cómo funciona en el día a día. La Unión Europea también está investigando los mecanismos de la todopoderosa empresa, poniendo énfasis en el que permite sugerir nombres de usuarios que el sistema reconoce facialmente.

Luis Enrique Corredera de Colsa, ingeniero en Informática y socio fundador de FLAG Solutions, afirma que el reconocimiento facial “es un bombazo, porque hasta hace poco la búsqueda basada en imágenes era muy difícil; esto hace ya unos años que está superado e incluso puedes buscar fotos en Google subiendo otra foto, lo he probado con caras de famosos y funciona perfectamente”. Desde un punto de vista personal, Corredera de Colsa cree que “el hecho de que Facebook etiquetara automáticamente las caras en las fotografías era una práctica que afectaba a la privacidad, pero, por otro lado, ayudaba al control de tu imagen: ¿en cuántas fotos estoy aunque no soy consciente de ello?”.

Corredera no tiene la más mínima duda de que “Facebook hace el etiquetado de todas las fotos, aunque no lo muestre a los usuarios”. “Desde un punto de vista de explotación de datos y relaciones entre personas y aficiones, puede ser de gran utilidad, al menos para fines publicitarios”, añade. Este experto se aventura más allá, basándose en sus propios datos: “Pienso que Facebook explota ese nivel de relación basado en apariciones en fotografías y lo pone a disposición de los servicios de seguridad de los Estados, en términos similares a los que les permite el acceso al resto de la información”.

Félix Iturbide, por su parte, afirma: “Son datos que van por la Red, y todo lo que va por la Red puede ser robado. Si atacan con éxito servidores de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, por qué no lo van a lograr con Facebook… y más aún si el ataque es de países propiamente dichos, como pueden ser China o Estados Unidos, escondidos bajo otra identidad”.

¿Es seguro WhatsApp?

El WhatsApp, un servicio de mensajería gratuita, es usado por millones de personas porque es una de las aplicaciones instaladas en cualquier smartphone. El móvil es caro, pero esa aplicación ahorra mucho dinero. Durante mucho tiempo, las denuncias aparecían continuamente en las páginas especializadas en informática. Los que sabían se reían del nivel de seguridad de los WhatsApp, que podían ser espiados por entendidos en informática sin demasiada especialización. Hace unos meses se ha anunciado que esto ha comenzado a cambiar, pero los dos especialistas consultados por Tiempo avisan de que no hay que fiarse.

“Este programa –afirma Corredera de Colsa- ha sido una fuente de diversión para muchos, unos porque envían cantidad de mensajes gratuitos y otros porque han jugado a destriparlo mediante ingeniería inversa del programa y de las comunicaciones. Para empezar, envía toda tu agenda a un servidor externo, que es quien consolida cuáles de tus contactos usan WhatsApp. Esto antes lo hacía sin cifrar, y esta barbaridad suponía que la gente enviaba sus agendas completas por las redes wifi de cualquier lugar público. Igual pasaba con los mensajes que se enviaban y recibían. Ahora han empezado a cifrar las comunicaciones, aunque la clave es conocida. Van mejorando la seguridad, pero todavía quedan muchos puntos pendientes”. Félix Iturbide coincide en el análisis de que hasta hace muy poco este sistema de mensajería gratuita era altamente inseguro y que las últimas actualizaciones han arreglado el agujero de seguridad, pero “sigue teniendo lagunas, como el hecho de que no requiera un usuario y una contraseña y tire directamente de la Mac o Imei del teléfono”.

Lo encriptado se desencripta.

Corredera de Colsa coincide plenamente con Iturbide: “Las últimas líneas de investigación atacan a la forma en que WhatsApp autentifica a los usuarios, aunque sin pedir clave. El nombre del usuario es tu número de teléfono y recientemente se ha descubierto que en los teléfonos Android la password para conectar al programa es el código Imei del teléfono (que es posible conseguir de diversas formas) y en los iPhone es la dirección Mac del teléfono (es un número único, que se calcula a partir de la dirección de Bluetooth de los teléfonos y dado que todo el mundo los lleva encendidos siempre, sin saberlo están publicando su password en WhatsApp)”.

Iturbide concluye que las actuales lagunas del WhatsApp “permiten que se intenten ataques a nuestros usuarios, pudiendo suplantarnos o modificando nuestro estatus por parte de los hacker”. Respecto a la seguridad de los mensajes, se muestra más bien pesimista: “Al igual que en la informática en general, por mucho que ahora esté encriptado, todo lo encriptado es susceptible de desencriptarse. No obstante, ningún hacker va a utilizar los recursos necesarios para leer los mensajes de un adolescente. Otra cosa es que el objetivo sea el consejero delegado de una gran multinacional. Para mí la seguridad informática debería ser una asignatura obligatoria en la escuela secundaria, para que los alumnos aprendan a configurar la seguridad de las principales redes sociales y cómo cuidar nuestra intimidad y protegernos”.

Luis Enrique Corredera habla bien de WhatsApp: “Se trata de una aplicación que se ha comportado de forma seria, o al menos silenciosa, en lo relativo a traficar con información. Al parecer se ha financiado con la ayuda de los diferentes fabricantes de teléfonos, que pagaban para que existiera en su plataforma, ya que mucha gente se pasó del teléfono tradicional al smartphone porque ‘tiene WhatsApp”.

Fuente: http://test.tiempodehoy.com/espana/victimas-de-whatsapp-y-facebook-sin-saberlo

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